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Vuelos baratos a casi
cualquier destino de Europa viene siendo un asunto de regodeo casi paradisíaco
para todos los viajeros. Corren los rumores que se puede viajar por la módica
suma de una libra esterlina más impuestos, y a veces es cierto. Solamente hay
que saber buscar y tener mucha –mucha- paciencia, no sólo para encontrar el
vuelo, sino para viajar también.
La semana pasada
emprendimos un viajecito con mi hija (3) de Londres a Barcelona Reus por Ryanair.
Existe la opción de hacer check in online- creo que ahora todas las aerolíneas
tienen “y obligan” a sus pasajeros a hacer el check in de esa manera- con lo
cual además de ahorrarse el papel e impresión de tickets – porque uno debe
imprimir el ticket en casa- se ahorra- supuestamente- tiempo. En mi caso puedo
hacer el trámite en casa pero indefectiblemente tengo que ir al aeropuerto a
facturar el carrito de mi hija.
En Londres Luton
no hubo ningún problema, pude hacerlo rápidamente y luego de comer algo nos
dirigimos a la puerta de embarque. No sé exactamente por qué motivo me demoré y
llegué última para subir al avión. Tengo ese pequeño problema de llegar siempre
temprano a todos lados y terminar siendo la ultima de la fila…
Cargando a mi
hija con una mano por la escalerita al mejor estilo Ezeiza de los ‘70s, más los
dos bolsos de mano- porque nadie absolutamente nadie ayuda cuando se viaja con
niños- no conseguimos dos asientos juntas. De todos modos gracias a la
voluntad de una de las azafatas que logró mover a un par de voluntarios pude
sentarme con mi hija que les recuerdo tiene 3 años. Aclaro que hubo voluntarios
que se negaron a ser movidos de sus asientos, supongo que son tan liberales e
independientes que les parecerá normal que una nena chiquita viaje sola sentada
entre dos extraños.
Todo bien,
vacaciones relajadas, mucha playa y cero ganas de terminar nuestra estancia en
el calido Mediterráneo que encontré mas calido que nunca…
Toda vacación
llega a su fin y el regreso fue otra historia… Me dije a mi misma que debería ir
temprano al aeropuerto para realizar el check in del carrito. Al llegar una hora
y media antes veo una cola interminable de pasajeros pero me di coraje pensando
que se trataba de otro vuelo. A pesar de tener todos mis papelitos impresos tuve
que hacer esa mismísima cola por el carrito. Casi la ultima de la fila
nuevamente… Luego salimos corriendo para entrar a los controles de seguridad.
Tengo la
delicadeza de llevar todo preparado con anterioridad. Mil frasquitos
transparentes desparramados primero dentro de mi bolso, luego en las bolsitas de
plástico que cada vez me parecen más chiquitas. Parece que estamos
transportando un jueguito de química ya que no deben superar los 100 ml. o
un comerciante chino con pócimas para todos sus males. Compré algo para
comer durante el viaje y mientras cabeceaba para ver cuanta gente ya estaba
haciendo fila para el avión me decía que felizmente iba a subir pronto.
Estas compañías
baratas ofrecen la modalidad de la priority list, o sea que pagando una
diferencia uno puede subir antes al avión y sentarse donde desee. Lo único que
consiguen con esta forma es una guerra campal entre los que pagaron y los que
no, los pobres últimos del rebaño que deben hacer lo que sea para subir antes de
los últimos pobres y rezagados del rebaño donde me incluyo.
Cuando por fin
avisté la puerta de embarque la fila nuevamente era enorme e incluso se retorcía
de forma inusual dando la vuelta. Amablemente una familia me señaló el final de
la fila- donde yo me coloqué sumisamente- mientras que aquellos que llegaban
detrás de mí se colocaban en varias filas paralelas. Lo que ocurre es que sin
darnos cuenta entonces los pasajeros empezamos a controlar el ingreso y egreso
de los pasajeros, guiándolos hacia el final del túnel y trabajando
voluntariamente para estas aerolíneas… sin palabras.
Al comenzar el
ingreso al avión vuelven a solicitar que nos dividamos en dos filas, una
para los prioritarios y otra para los no-prioritarios. Se arma una nueva corrida
y aquellos que eran antes últimos ahora son los primeros. Soy demasiado
respetuosa de los lugares de llegada y siempre respetando a aquella familia que
yo tenia delante volví a quedar ultima, otra vez!!
Creo que detrás
mío quedaron muy pocos incluso una mujer medianamente mayor acompañada por
su hijo de más de 30- suponiendo que fuera su hijo porque para toyboy tengo mis
serias dudas. Esta señora – que aclaro no era la típica viejecita dulce y tierna
de los cuentos que uno nunca osaría contradecir ni maltratar - no perdía
oportunidad de ponerse delante mío cuando podía y comenzó a jugar con ese
costado mío que no le deseo conocer a nadie, francamente. Y es que realmente
estas cosas me enervan de una forma increíble, ya que viajar con niños es tarea
maratónica que sólo quienes la padecen pueden comprenderla.
En un momento, y
luego de avances y retrocesos de esta susodicha, escucho que le dice a su hijo-
en inglés, aunque no puedo decir que fuera británica- que me deje pasar porque
yo estaba desesperada por subir al avión. Entonces me doy vuelta y le aclaro que
yo hablo inglés… a lo cual ella responde que estaba hace mucho esperando, igual
que yo le aclaro…
Seguimos nuestra
lenta procesión y en el control de papelitos por enésima vez ella y su hijo lo
hacen más rápido con lo cual vuelven a pasar delante mío y hacen fila fuera del
aeropuerto… Para este entonces yo estaba tan furiosa que cuando llego al lugar
donde estaban todos el carrito se me escapa de las manos porque debía
girarlo con tanta mala suerte que se estaciona -encaja bien diríamos- con
mucha fuerza justamente en los pies de esta amable señora a quien casi le amputo
uno de sus pies. Como si mi Mc Laren tuviera vida propia, compartimos ya tantos
años que mis manos se convirtieron en la extensión de sus agarraderas, manijas o
como se llamen, volante no es - de eso estoy segura- … y después de todo que
súper héroe no se sirve de algún elemento para ajusticiar a los malos?
A mis ciento
treinta y cinco falsos sorry se me escapa un “are you happy now?” por supuesto
que refiriéndome a que me habían pasado finalmente y no al lamentable incidente.
Creo que el hijo
se dio cuenta de la maledicencia de su madre y me sonreía de ese modo que se
sonríe en UK cuando se piden disculpas y lo dicen todo con la mirada. Mi Aries
con ascendente en Tauro no me permitió devolverle la sonrisa y mi respuesta
hubiera sido un “Te compadezco en el sentimiento”. Como me gustaría hablar con
la mirada…
Mucho se dice de
lo maleducados que son los argentinos, e incluso los españoles. Pero a mi los
maleducados no me gustan en ningún idioma…
La espera total
creo que superó las dos horas y media, haciendo fila todo el tiempo… Detrás de
mí una pareja de argentinos discutía sobre el origen de la empresa, fantaseaban
con crear una compañía con mejor servicio y que cumpla los horarios para hacerle
competencia. En un momento ella pregunta “y estos de donde salieron?”
refiriéndose a otros tantos pasajeros que cruzaban a pie la pista de aterrizaje
y se cruzaban indefectiblemente con los que iban a abordar el avión. Y a mi se
me escapa un lánguido “no se…” dejándome al descubierto como oyente de su
conversación… Todos sonreímos, hay cierta complicidad que a veces me gusta entre
los nuestros…
Para concluir
viajé junto a mi hija, no tuve problema esta vez en encontrar asiento y llegamos
sanas y salvas de regreso a Londres. Tengo los mejores recuerdos de mis
vacaciones, no así de los vuelos baratos a los cuales tengo que recurrir con
frecuencia porque no tengo otra opción… Mi simpática amiga también quizás me
recuerde, por lo menos hasta que pueda volver a caminar…
Silvia Demetilla
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