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Gabriel.
Israel
Tuve que hacer traducir mi currículum
vitae del español al hebreo,
para presentarlo ante las autoridades
de una entidad oficial. Ellos mismos
me pasaron el teléfono de la
traductora por medio de X, que como
habrán ya adivinado, intervino
por una cuestión de idioma.
-Llamala cuanto antes –me dijo-,
tiene la oficina en Naharía,
así que coordiná con
ella cómo acercarle los originales,
y cómo efectuarle el pago…..
Esto me produjo un poco de fastidio,
puesto que tendría que efectuar
un viaje a Naharía sólo
para pagar y retirar la traducción,
en el mejor de los casos, o quizás
dos viajes, si no encontraba otra
forma de hacerle llegar el documento
en castellano que no fuera la entrega
en mano. Y siempre los viajes representan
una pérdida de tiempo y dinero.
Así que de inmediato la llamé,
y sostuve con ella, más o menos,
el siguiente dialoguito:
- Hola, ¿Hablo con la traductora?
- Sí, ¿en qué
lo puedo ayudar?
- Vea, necesito traducir mi currículum
vitae del español al hebreo,
¿Cómo pue….?
- Muy bien, señor. El trabajo
se cobra así: 40 shekel cada
250 palabras. ¿usted tiene
dirección de correo electrónico?
- Eh….sí, sí,
tengo, pero….
- Perfecto. ¿Para cuándo
necesita el trabajo?
- ¿El trabajo? Bueno, con
que esté listo para la semana
que viene está bien, pe...pe…
- Bien, entonces envíeme el
original por correo electrónico,
y en aproximadamente dos días
se lo devolveré traducido a
su casilla. ¿Toma nota de mi
dirección de email?
- Esteee…sí, dígame……ajá…..arroba….muy
bien. Pero… ¿cómo
le hago llegar el pago?
- Por medio de un cheque enviado
a vuelta de correo. Con la traducción,
le enviaré la cuenta por la
cantidad de palabras, y la dirección
a la que deberá enviar el sobre.
Luego, cuando yo reciba el cheque,
le mandaré por el mismo medio
el recibo y la factura.
- (silencio)
O yo entendía mal, o la mujer
me estaba diciendo que ella me mandaba
la traducción por e-mail, y
luego, cuando a mí me viniera
cómodo, yo le pagaba mandándole
un cheque por correo.
- Señor, ¿le pasa algo?
- Eh…no, no, está bien…..quedamos
así….Adiós
- Adiós, señor.
¿Había sido verdad
lo que habían oído mis
oídos? ¿O estaba oyendo
audiciones (si las alucinaciones al
ver se llaman visiones, al oír
se llaman…)? ¿Y dónde
habían quedado los viajes a
Naharía?
Decidido a saber si las cosas eran
como las había entendido, de
inmediato mandé el e-mail con
mi currículum, que ya tenía
preparado.
Y efectivamente, a los dos días
apareció en mi bandeja de entrada
la traducción, y la indicación
de cuánto pagar, y a dónde
dirigir el cheque.
Supongo que esta mujer, puesta a
trabajar de esta manera en nuestra
querida Argentina, duraría
muy poco tiempo antes de quebrar financiera
y económicamente. Y yo, que
no importé a Israel las malas
costumbres argentinas, rigurosamente
fui al correo, y envié el cheque.
Y hete aquí la segunda sorpresa:
a los pocos días recibí,
a vuelta de correo, la factura y el
recibo por la traducción, con
lo cual quedó irrevocablemente
demostrado cual teorema que el cheque
había llegado a su destinataria.
Esa noche soñé. Soñé
que en la Argentina la gente aplicaba
este sistema, pero que para evitar
las vueltas de correo y ganar en eficiencia,
escaneaban los billetes, los mandaban
por e-mail, y los destinatarios los
imprimían en sus impresoras
color…
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