Allí
donde fueres has lo que vieres! O la
importancia de escuchar al otro.
Eliana Mirelman
Camille es de familia francesa.
Con sus padres y hermanita acaba
de llegar a Buenos Aires, procedente
de Japón donde vivieron 3 años
por trabajo del papá.
Camille es inscripta en un colegio
franco -argentino. Como cumple un
día después de la fecha
límite para entrar a 1er grado
sus padres se preguntan si el preescolar
no le resultará muy sencillo,
ya que es sólo francés.
Las reglas de la escuela son claras:
Camille debe haber alcanzado determinados
objetivos para iniciar el primario
y deberá ser evaluada por una
docente de preescolar.
Es el segundo día de clases;
en el aula hay cinco niños
nuevos provenientes de otras escuelas
de los cuales solo dos entienden francés.
¿Cómo testear a Camille
sin desatender al grupo?
La niña no lee; imposible
darle las pruebas a ejecutar sola!
Además es su primer día
en un ámbito desconocido y
una situación de por sí
inquietante.
La docente decide entregar su grupo
al cuidado de otros docentes durante
el recreo y permanecer a solas con
Camille en el aula.
-¿Sabes escribir tu nombre
en cursiva?
-No.
-¿Quieres intentar copiarlo?
-No, no me sale… Es difícil
y además si me quedo en preescolar
no es grave, es más divertido
para mí!
Camille no es haragana ni temerosa,
es sincera y sus papás le explicaron
que no debía angustiarse por
la prueba.
La maestra le lee las consignas y
trabaja con entusiasmo y seriedad.
Buenos resultados en numeración
y reconocimiento de letras.
Le pide entonces que coloree las
imágenes de aquellas palabras
que contienen el sonido o.
¡Sorpresa! Camille no sobrepasa
los bordes pero colorea cuatro rayas
y pasa a la imagen siguiente.
Por su madurez y su trazo firme debería
colorear "correctamente".
Durante la prueba la docente ha conversado
con Camille.
La pequeña entra en confianza
y cuenta el nombre de su maestra japonesa
y también que allí no
se aprende a escribir sino hasta más
tarde pues no usan nuestras letras
sino "dibujos" y es difícil.
Cuando menos lo esperaba, la docente
escucha."¿Sabes? en Japón
los niños colorean dejando
blancos para terminar antes que los
demás pero en verdad no se
colorea así"
-¿Y tú sabes cómo
se hace?
-Sí claro, mi mamá
me enseñó como lo hace
ella. Es así. Y Camille colorea
perfectamente la imagen que estaba
trabajando en ese momento.
La docente, emocionada, le confiesa
que le parece más bonito de
ese modo y le pide que coloree las
anteriores de la misma manera.
¡Camille sabía hacerlo,
sólo había copiado a
los demás niños como
un modo de integrarse!
¡Cuántos malentendidos
evitaríamos si escuchásemos
al otro sin prejuzgar!
Camille cursa prescolar. Ha aprendido
a escribir en cursiva y a comunicarse
en castellano. Les enseñó
a sus compañeritos a decir
entre otras cosas "Bonjour sensei"
o sea maestra en japonés.
Nota de autor: La historia es real;
los nombres fueron cambiados para
preservar la identidad de la menor
y porque cualquiera puede ser Camille! |