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Silvia Demetilla
Londres, Diciembre 2010
Nunca tuve tanto frío en mi
vida… Bueno, sí, una vez en Berlín hace muchos años hicieron 13 grados bajo cero
pero no cuenta aunque se me haya congelado media cara mientras patinaba sobre
hielo y aunque me haya agarrado una terrible pulmonía porque eran sólo tres
semanas y sabía que en algún momento se terminarían…
Este frío es distinto
porque ya no se cuando va a terminarse y creo que hasta comienza a instalarse en
mis huesos… Tengo frío crónico.
El termómetro marca dos
grados bajo cero, a veces un par menos, a veces un par más.
El sol se oculta casi en
forma permanente. Ni hablar de la luna o de las estrellas.
Los viejos se mueren de hipotermia cuando salen a regar las plantas al jardín. O
cuando intentan rescatar a sus perros que no tienen la mejor idea que meterse en
los lagos helados para salir hechos estalactitas.
Los jóvenes quedan congelados en medio de la ruta mientras vuelven de bailar…
Nadie me dijo que así era
el frío invierno. Nadie me dijo que la magia de la nieve se apagaba en pocos
días… Nadie me dijo todo lo que trae aparejado el clima para el ser humano.
Tanto sea lo bueno, como lo malo.
No sabía lo difícil que era seguir con la rutina diaria, hacer como si nada
pasara, forzarse a seguir produciendo lo que fuera para no perder el ritmo.
Y me pregunto si estará bien… Nos alejamos tanto de la naturaleza que nos
comportamos como verdaderos robots queriendo ser de la misma forma durante todo
el año, durante toda la vida…
Hay ciclos, hay tiempos. Los antiguos lo sabían y se adaptaban.
Hay tiempos para crear y
mostrar. Existen otros tiempos para meterse adentro y explorar, para quererse un
poco más de lo usual y mimarse con el calor que nos falta por fuera.
Pero esos tiempos internos están bastante mal vistos.
Hay que producir, hay que
salir, hay que correr, generar, gastar, disfrazarse de las personas que no
somos, guardarse el resfrío llenándonos la boca de paracetamol e ibuprofeno y
sonreír, hay que mentir, hay que inventar reuniones que no existen, discursos,
agendas, fiestas inolvidables, nomeolvides…
Hay que aparentar no sentir frío… no sentir, no sentir, no sentir… no. |