| |
Cynthia
Laura*
Es un verdadero dilema para muchos.
Es normal que uno se encuentre con
gente que le dice: "no se te
ocurra empezar a trabajar desde el
principio, dedicate a estudiar mucho
el idioma", otros dicen: "si
te surge la oportunidad de trabajar,
no la deseches por estudiar, se aprende
muchísimo más trabajando".
Es muy difícil tomar una decisión
al respecto.
Guiarse por la experiencia
ajena
Sí, normalmente, la experiencia
ajena nos sirve para evaluar y decidir,
pero creo que no en este caso. Cuando
yo estaba estudiando, había
una pareja de uruguayos que dejaron
antes el ulpán porque les salió
una posibilidad de trabajo a cada
uno. Hoy están arrepentidos,
lograron ahorrar plata, tienen una
traffic y en su casa no les falta
nada; pero no tienen suficiente idioma.
No se cumplió en ellos eso
de aprender hebreo en el trabajo.
Luego él se quedó sin
ese trabajo, consiguió otro,
pero nunca estuvo conforme con ninguno
de los dos, porque ambos eran trabajos
muy esforzados, que nada tenían
que ver con su oficio. Pero no podía
trabajar de lo suyo, porque necesitaba
saber el idioma, una calesita. Otra
pareja de argentinos, decidieron dedicarse
por completo a estudiar. Pensaron
que cuando terminaran el ulpán
tendrían hebreo suficiente
para conseguir aunque sea, un trabajo
sencillo, no fue así. Estuvieron
un año sin trabajar ninguno
de los dos. Pronto perdieron lo poco
que habían aprendido en el
ulpán, por no haber podido
practicarlo con nadie. Después
está el caso de un par de parejas
de brasileros. Ellos trabajaban y
estudiaban a la vez, como muchísimos
rusos, pero avanzaban muy lentamente
por no poder dedicarse al estudio.
Finalmente, muchos terminaron el ulpán
y tuvieron la suerte de conseguir
trabajos sencillos, casi enseguida.
Son los que mejor hablan el idioma
hebreo y, también ellos, pudieron
comprarse autos y tener en la casa
todo lo que necesitaban. Poco tiempo
después pudieron dedicarse
a trabajar en lo suyo o avanzaron
ascendiendo en sus trabajos. Pero
es una quimera, porque no es seguro
que después del ulpán
uno va a conseguir trabajo enseguida,
y puede suceder como el caso de la
pareja de argentinos que antes relaté.
Además está el caso
de maestras de hebreo, que por lo
tanto no necesitan estudiar el idioma,
que también les resulta difícil
insertarse en el mercado laboral.
El país está pasando
por un momento de desempleo bastante
grande ¿Puede uno entonces,
darse el lujo, si surge la oportunidad
de decir: no, tengo que estudiar?
Lo mejor es no guiarse por
la experiencia de los demás
Ya ven que hay casi tantos casos
como inmigrantes nuevos. Pero la verdad
es que a veces, lo vivido por otros,
nos sirve aunque sea para sacar datos,
o para tener más esperanzas,
o para ver que grado de esfuerzo realmente
necesitamos y evaluar cuánto
esfuerzo estamos dispuestos a hacer
¿Qué hubiera pasado,
si las parejas de brasileros se hubieran
esforzado para estudiar hebreo en
la casa, después del trabajo?
Sin duda es cansador, pero necesario.
La experiencia más positiva
sin duda, la tuvieron quienes consiguieron
trabajar después de haber terminado
el ulpán. Es verdad que aprendieron
muchísimo idioma en el trabajo,
pero con la base inicial del curso.
Entonces para algo sirven estas experiencias.
Podemos sacar como conclusión
que podemos decidir trabajar durante
o después del curso de hebreo,
pero dejar una cosa por otra, es un
disparate.
Una verdadera aventura
Creo que conciente o inconscientemente,
todos sabíamos cuando decidimos
venir a vivir a Israel, que veníamos
a vivir una verdadera aventura. No
podíamos asegurar que tendríamos
trabajo, ni sabíamos qué
tan difícil nos resultaría
el idioma. Por eso estamos seguros,
que tomemos la decisión que
tomemos, no tenemos seguridad de cómo
nos va a ir en el baile; pero que
no hay dudas que tenemos que bailar.
Si por no animarnos a tirarnos a la
pileta, nos quedamos quietos sin mover
en ninguna dirección, nuestros
resultados serán peores, es
más, completamente nulos. Si
venimos a una aventura, disfrutémosla
al máximo, sacando todo el
partido posible, incluso en las cosas
negativas que nos toca vivir. No dejemos
que sea el temor quien nos guíe.
Corolario
Creo que no sirve repetir experiencias
de otros, porque no siempre lo que
fue bueno para aquel, será
bueno para mí. Pero también
creo que debemos escuchar a quienes
ya lo pasaron, porque como dije antes,
de cada experiencia, podemos sacar
un dato, un aliento, una idea. No
cerremos nuestros oídos a lo
que los demás nos cuenten,
pero no lo consideremos tampoco como
una verdad absoluta. Aprendamos a
discernir, esto que me cuenta me es
útil, esto no me sirve para
nada. Y, finalmente, recuerden: tomen
la decisión que tomen, no se
arrepientan nunca. Aunque nuestra
decisión haya sido errada,
sin duda, también de eso podemos
aprender algo y nos servirá
para crecer un poco más, ya
que el crecimiento personal, no es
propio únicamente de los niños.
Para terminar, les repito la orden
de la vez pasada: sean felices.
*Texto escrito para La Columna, sección
de la página de Internet La
Bocina |